sábado, 3 de septiembre de 2011

Nota de suicidio

Él me besa, me abraza, susurra la melodía del amor más florido.
Sus ojos, espejos del alma, no. Él me engaña.

¡No lo mires, corazón, como si le amaras porque creas que Cupido ha usado su ballesta contigo cuando su auténtica arma es un revolver! ¡No ames tu propia sangre!.
Sin duda, el suicidio lo inventaron los enamorados. Shakespeare no se equivocaba.

No hay comentarios:

Publicar un comentario